Cuatro documentos, cuatro naturalezas jurídicas distintas
Una de las fuentes de confusión más persistentes en la facturación de pequeñas empresas es tratar los presupuestos, los documentos proforma, las facturas y las notas de crédito como archivos "de aspecto similar". No lo son. Cada documento tiene una naturaleza jurídica diferente, crea obligaciones distintas entre comprador y vendedor, y debe utilizarse en el momento adecuado de una transacción comercial. Usar el documento equivocado en el momento incorrecto —o emitir una factura antes de que el trabajo esté terminado cuando lo apropiado era un presupuesto— puede generar errores contables, complicaciones fiscales o disputas contractuales.
La distinción fundamental es sencilla: un presupuesto es una oferta condicional; una proforma es una indicación preliminar de las condiciones (no es un documento fiscal); una factura es una exigencia de pago y un documento fiscal legalmente vinculante; y una nota de crédito cancela o reduce una factura emitida con anterioridad. Cada uno existe en un momento diferente de la cadena comercial: presupuesto → acuerdo → entrega → factura → (nota de crédito si es necesario).